Su salvación por un módico precio (Parte I).

I.

Hace años que hago felices a los demás, les doy lo que quieren, que no es realmente lo que necesitan, aunque ellos lo crean así. Pero son felices, y yo cobro por ello. Mejor dicho, el Gobierno me paga. Porque, al fin y al cabo, son todo impuestos. Ya saben ustedes que cualquier cosa que mantenga a la sociedad contenta y en su sitio, tiene su tasa. Hay pocos como yo, que esto de reconocer la fe de los demás no es una actividad que se permita demasiado ir a su libre albedrío. Continuar leyendo “Su salvación por un módico precio (Parte I).”